Últimamente me sucede algo curioso, supongo que no me pasa a mi solo. La verdad es que estoy descubriendo la importancia de pasar tiempo en casa. Muchas veces sucede, que el fin de semana, en vez de suponer un descanso, es un auténtico estrés. Se parece a una jornada laboral de 24 horas (dependiendo de donde trabaje cada uno) pero es un non-stop. En realidad empieza unos días antes del viernes, casi, incluso, el lunes. Y todo empieza con la gran pregunta : ¿Qué haremos el próximo fin de semana? ¿Dónde iremos? Podríamos hacer esto o lo otro, podríamos visitar aquello, qué te parece si vamos allí con los niños... en fin, un sin fin de posibilidades que ya te hacen estar pensando toda la semana en qué podremos hacer para "disfrutar" el próximo fin de semana. Pues bien, como digo, gracias a la CRISIS, estoy redescubriendo las ventajas de estar en casa, de leer, de jugar a juegos de mesa con lo niños (como yo jugaba al parchís con mis padres y hermanas las tardes del domingo). Estoy encontrado tiempo para pasear con ellos, para tomar un aperitivo en el bar típico del centro del pueblo. Contar cuentos a mis hijos. Cocinar y probar de hacer aquellos platillos simples y baratos que has visto en el canal cocina. Hacer fotos. Ordenar y tirar cosas inútiles. Pues todo eso gracias a bajar el ritmo. Gracias a no gastar. Gracias a la crisis.
Es un ejemplo de "petites coses".